Los niños lo entienden ¿Lo entenderá ETA?

Los cuentos están concebidos para que sean entendidos a la primera. Para que sean pedagógicos. Para que los entiendan los niños, que aprenden rápido, y para que lo entiendan los mayores, que, a veces no aprenden. Juan recupera una bonita y pedagógica historia en su blog, y con ella inauguramos la sección de PEDRADAS AL AGUA – HARRIKADAK, porque en ZBN nos identificamos con ella.

Creía que para los que no hemos conocido otra vida que con ETA la sensación de hoy, del día después, debiera de ser parecida a la sintieron aquellos que no habían conocido otra vida que con Franco después del 20-N. Pero no, estoy seguro que no tienen nada que ver.

Y no lo digo porque recuerde aquel 21-N – que lo recuerdo a mi manera por aquello de no ir a clase y quedarme sin dibujos en la tele – sino por la fractura social que nos deja. Esperemos que lo de la puerta tenga todavía arreglo y que nos dejen, que esa es otra.Agur ETA, thank you for nothing!

Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio.

Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez que perdiera el control tenía que clavar un clavo en la parte trasera de la puerta.

El primer día el niño había clavado 37 clavos en la puerta.

Durante las próximas semanas, como había aprendido a controlar su rabia, la cantidad de clavos comenzó a desminuir diariamente.

Descubrió que eras más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta.

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos.

Le contó a su padre sobre esto y su padre le sugirió que por cada día que se pudiera controlar sacara un clavo.

Los días transcurrieron y el niño finalmente le pudo contar a su padre que había sacado todos los clavos.

El padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo: “Has hecho bien, hijo mío, pero mira los hoyos en la puerta. La puerta nunca volverá a ser la misma.”

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