Manifestación de Bilbao: acierto y relato.

 

 Antton, miembro de Zabaltzen

Si el día que veíamos la foto de los expresos en Durango con Kubati al frente me dice “alguien” que yo iba a apoyar convencido y entusiasta la manifestación en Bilbao de sólo 7 días más tarde, hubiera creído que “alguien” o yo estábamos locos. Pero así ha sido. Estoy convencido de que Geroa Bai y sus organizaciones coaligadas – PNV y Zabaltzen – han acertado de pleno en apoyar y convocar la Manifestación de Bilbao.

Pero curiosamente el  “acierto”  de lo que hemos hecho puede convertirse en fracaso si le regalamos el “relato” de lo que ha pasado a los agentes que se distinguen por su mayor o menor inmovilismo ante una paz justa y verdadera, y que intervienen en este escenario. Y llamo regalo a que “los demás sean los que interpreten la manifestación y nuestras motivaciones”.

En este “relato” podremos ojear las portadas de los periódicos de Madrid presentándola con un abanico delirante entre la marcha de apoyo a los presos de ETA (El País) y el alarde proetarra del PNV (ABC), pasando por el amenazador “la gota que colma el vaso de la vergüenza” de La Razón o el incendio diario de El Mundo. En nuestra tierra los titulares se mueven entre las llamadas al frentismo desde Gara hasta el reproche al PNV por sus compañías de Vocento, pasando por el clamor frente al bloqueo del grupo Noticias. Por su parte las organizaciones políticas se van sumando a una u otra interpretación en correspondencia con sus medios afines.

¿Y nosotros? ¿Aceptamos alguno de estos “relatos” de nuestra propia participación en la manifestación? Yo, sinceramente, NO.  Pero teníamos y tenemos buenas razones para defender nuestra participación en la manifestación como un “acierto”. No en vano, en Zabaltzen venimos trabajando y aportando para ensanchar la visión democrática y de mayoría social.

En primer lugar habría que señalar que la manifestación realizada en Bilbao es excepcional en circunstancias excepcionales con un lema concreto (“a favor de la Paz, el acuerdo y los Derechos Humanos”) y distinto a la convocatoria que todos los años hace a favor de los presos la IA y que había sido prohibida, aunque viniera con la inercia de ésta. Parece que a la gran prensa española la verdad le importa un bledo, y siguen titulando a la manifestación como “a favor de los presos, cuando no proetarra”, como si fuera la manifestación de todos los años.

En una reciente charla de Ikas Zabaltzen decía Daniel Innerarity que en el ejercicio de la política y el gobierno, sobre todo en decisiones difíciles, había que buscar el equilibrio entre la acción más conveniente para la mayoría de la población y la defensa de los principios propios.

La difícil decisión tomada en menos de 24 horas responde a ese esquema. La batalla campal entre Ertzainta y manifestantes que determinados incendiarios mediáticos y políticos podían desear no era precisamente la más deseada por la población vasca. Para cerrar el círculo de lo excepcional un juez de la Audiencia Nacional decide prohibir la Manifestación Tantaz Tanta a instancias de la Fiscalía, a la vez que otro juez de la misma instancia la permitía; y todo ello en una semana en que los poderes ejecutivo y judicial coincidían en un oportunismo lacerante.

¿Es razonable y civilizado arengar desde tertulias y titulares para que se aplique la ley a favor de la represión 500 km al norte, basándose en lo discutiblemente legal frente a lo legítimo? ¿Merece la pena abortar el derecho básico a manifestarse sobre algo legal y legítimo, dificultando más todavía los caminos hacia la paz?

Nuestra respuesta es NO a ambas preguntas, y creemos que hemos acertado. Es cierto que en Geroa Bai tenemos diferente interpretación de la defensa de los Derechos Humanos que ETA y la IA, pero es evidente que no tenemos el mismo criterio sobre las libertades que determinados magistrados o el propio Gobierno. Y en el terreno de los principios éticos o morales, un juez o un gobernante no es ni más ni menos que cualquiera de nosotros o nosotras.

Lo que ha pasado-lo que está pasando- no es casualidad y puede volver a pasar; por lo que merece la pena que hagamos el esfuerzo de analizar para diagnosticar, y actuar para evitarlo. A ello van las siguientes reflexiones.

No nos quedemos en la foto fija de la manifestación. En los últimos meses, y más en concreto en las últimas semanas, se ha sometido desde los extremos más inmovilistas a la mayoría social y central de la sociedad vasca a una tensión dramática e insoportable. Una mayoría social que es transversal en lo social y lo identitario (que expresa su voto en todo el espectro) y que desea una paz justa y duradera; de integración social y memoria con reconocimiento a todas las víctimas frente a la violencia injusta e ilegítima; y que, aunque existan diferentes relatos, podamos tener un “relato mayoritario” sobre lo que ha sucedido.

Geroa Bai tiene vocación de centralidad política -de mayoría social transversal-, y asumimos esa interpretación de una paz justa y duradera. Una vocación que nos exige una permanente actividad que será inmediatamente combatida desde las trincheras del inmovilizo de diferente intensidad: unas veces desde aquellos aparatos estatales que viven mejor contra ETA, y otras veces desde un autodenominado MLNV que desea un proceso u hoja de ruta en el que obtenga rédito político de la paz.

El último año ha marcado jalones clave en esta cuestión: La primavera de 2013 nos trae dos documentos importantes en la búsqueda de la Paz: las Recomendaciones del Foro Social para la Paz impulsadas por Lokarri y la Ponencia para la Paz y la Convivencia del Parlamento Vasco. Personas y organizaciones de la centralidad vasca están en ambos documentos, quedando fuera el PSOE de las Recomendaciones y Bildu de la Ponencia. En Geroa Bai tenemos personas que han participado en los debates propios de ambos documentos, pero el concepto de paz justa y duradera expresado más arriba se ajusta más a la citada Ponencia parlamentaria, mientras que  las Recomendaciones de Lokarri son preferidas por Bildu.

En Septiembre  ETA publica su comunicado de Gudari Eguna en el que “reivindica su lucha como justa y legítima”, recibiendo una fuerte contestación por las organizaciones de la centralidad vasca a favor de una paz justa y duradera. Y en Diciembre el colectivo de presos de ETA EPPK  hace una importante declaración asumiendo las Recomendaciones de Lokarri. La sociedad vasca acogió tal declaración desde la prudente esperanza hasta el alborozo editorial señalándolo ya como el puente de plata para la manifestación Tantaz Tanta luego prohibida.

Está claro que algunos tenían muy clara su hoja de ruta en este proceso; y con toda legitimidad porque se trata de una lucha política. Pero nosotros también tenemos legitimidad para elegir nuestra vía.

En este contexto llega la foto de los 60 expresos en Durango; ejerciendo su legítimo derecho, sí, pero con ese estilo que suele exhibir esta organización de hacer tragar lo intragable a quienes se dirigen (presuntamente la sociedad vasca); poniendo a Kubati de portavoz, removiendo entrañas a las víctimas por el estilo exhibido, y recibiendo el suspenso ético de quienes apostamos esa paz justa y duradera. Un acto provocativo e innecesario, que no añadía nada a la carta de EPPK, que sólo sirvió para mover el avispero hacia una semana cargada de tensión.

No seré yo quien le quite importancia y avance tanto a las Recomendaciones de Lokarri como a la carta del EPPK. Importantísimas, sin duda, para el futuro; pero la exigencia del reconocimiento de la violencia como injusta e ilegítima y la no renuncia a un relato mayoritario sobre la violencia siguen quedando pendientes en ambos documentos, y no creemos en las casualidades.

¿Es pedir demasiado? Rotundamente NO. Es lo que exigimos todavía hoy en los trabajos de Memoria con las víctimas del franquismo, y es el paso que dieron los expresos de ETA de la Vía Nanclares; unos presos -tan presos como los del EPPK- que han tenido una actitud valiosa y valiente para la Paz, y que otros están estratégicamente olvidando y aparcando. La esperanza que suscita el documento del EPPK y la música de una posible declaración e inminente entrega de armas por parte de ETA puso una cierta sordina en la centralidad vasca a partir del movimiento del EPPK. De hecho, de entre las pocas personas relevantes que se han pronunciado sobresalen Uxue Barkos, reconociendo el avance, prefiriendo otro idioma y recordando a los presos de Nanclares, y Txema Montero, exigiéndoles un idioma más claro en el reconocimiento del daño causado y apostando por un relato mayoritario sobre la violencia basado en la verdad.

Todo esto se ha venido produciendo con un Gobierno español infectado desde su propio espectro ideológico por las gentes más intransigentes, por unos medios y tertulianos irresponsables que exigen medidas testiculares, y atenazado en una gestión de la paz entre inexistente y catastrófica.

La sociedad vasca necesita soluciones ilusionantes en el terreno de la paz para que su agenda se pueda dedicar a afrontar los problemas de la crisis como otras sociedades. Y a los que nos reivindicamos de la centralidad o la mayoría social se nos exige que seamos exigentes-valga la redundancia- con el inmovilismo en cualquiera de sus intensidades . Sea éste el de sectores que nos quieren llevar a una paz injusta y oportunista, sea el inmovilismo de un gobierno central que mantiene la medida de la dispersión, nacida como excepcional precisamente para favorecer la reinserción, y tan rácano como para no reconocer como válida la Vía Nanclares, algo que ya hicieron otros.

Por lo tanto, la solución excepcional para una situación excepcional que ha resultado esta convocatoria de manifestación con ese lema elegido no es un frente nacional ni nacionalista, sino un recurso coherente de apuesta por soluciones civilizadas y de defensa de un derecho fundamental ante la agresión injusta de una medida legal pero ilegítima. No puedo negar que me hubiera gustado que se hubieran unido a esta ocasión excepcional el PSE-PSN y a EB/I-E.

Terminando como empezaba, la IA o el Gobierno intentarán su hoja de ruta a la que, por otra parte, tienen derecho; si en Zabaltzen y Geroa Bai aspiramos a trabajar desde la centralidad y la mayoría social en favor de una paz justa y duradera tendremos que trabajar bajo nuestra propia hoja de ruta. O, al menos, este es mi/nuestro relato.

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